La Cité du Vin se disfruta mejor si le dedicas entre 2 y 3 horas. La exposición permanente es autoguiada y está diseñada a propósito para no seguir un orden lineal, así que te conviene disponer de tiempo suficiente para disfrutar de las zonas interactivas, las estaciones olfativas y la cata del Belvedere sin tener que ir corriendo de una planta a otra.